Allá por el siglo XVII su majestad Carlos II, rey de Inglaterra, Escocia e Irlanda, se compró un barquito de 16 metros para salir a pasear por el Támesis.
Todos los nobles corrieron a copiar la nueva moda, una escena que me recuerda «La Escopeta Nacional», aquella ácida película de Berlanga. En nada se montaba una regata en el río. No era esto práctica habitual: en aquellos tiempos solo se salía a la mar para comerciar, piratear, o ambas cosas a la vez.
Muchos años después, en 1720, se monta un club naútico en Cork, Irlanda y en 1844 otro en New York. Es bien sabido que los gentlemen sportmen son muy competidores. De la rivalidad entre los náuticos de Cork y de New York nacerá la famosa Copa América, que aún hoy se celebra. …
seguir leyendo:
https://www.naucher.com/richard-h-dana-dos-anos-al-pie-del-mastil/

